¿Vacaciones para los caballos?

Ahora que se acercan unos días festivos y lúdicos para nosotros, ¿por qué no ofrecerles lo mismo a nuestros caballos? No hablo de dejarlos sueltos en un prado (que también), sino de hacer cosas con ellos diferentes a las habituales. De relajar la disciplina y disfrutar un rato juntos. ¡Seguro que lo agradecerán!

Independientemente de lo que normalmente hagamos, seguro que existe una opción más agradable o divertida para ellos. El que monta en pista, puede salir a pasear por el campo. El que pasea sin dejarles comer, puede parar a mitad de camino y dejarles comer un rato. El que nunca ha salido a dar un paseo andando del ramal, puede empezar ahora, aprovechando que con el calor los caballos están tranquilos. Si lo haces, puede que te dé la sensación de que no estáis haciendo nada, pero a tu caballo le estarás haciendo el tío más feliz del mundo. Le estás permitiendo ser caballo.

No se trata de que los caballos se tengan que divertir como si fueran niños, sino más bien de acercarse lo más posible a su esencia. Los caballos en libertad pasan la mayor parte de su tiempo pastando.

Es lo que los caballos están hechos para hacer, lo que deberían hacer y lo que disfrutan haciendo: andar y comer.

 

Una forma divertida de averiguar qué es lo que a nuestro caballo le apetecería hacer, es dejar que nos lo diga. Basta con cogerle de un ramal y dejar que nos guíe, que sea él quien decida qué hacer. Es una sensación que al principio da vértigo, cuando uno está acostumbrado a controlar siempre. Incluso al propio caballo le puede parecer extraño. Pero en seguida se relajará (y nosotros también) y se convertirá en algo nuevo y divertido. Incluso investigar cada rincón de su propia casa/hípica se convierte en una excursión diferente. Y es una buena manera de empezar a conocer al “tipo” curioso que hay en nuestro caballo. ¡Que disfrutéis del verano!

 

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