Qué sucede cuando todo falla

El momento más temido por todos los que montamos a caballo, es perder el control del mismo. Puede suceder durante un segundo, o minutos. Pueden ser unos pasos para alejarse de un peligro, o una carrera de kilómetros para volver a casa.

Es algo inevitable, que puede suceder por varios motivos:

  1. Por miedo: algo les asusta y provoca una reacción instantánea de huída.
  2. Por agresividad: les estamos molestando tanto que quieren quitársenos de encima.
  3. Por pasotismo: tienen una idea diferente de la nuestra y, sencillamente, la hacen.

En este artículo me voy a referir a la primera.

Por mucho que controlemos al caballo (o creamos que lo tenemos controlado -lo que, en mi opinión, es una ilusión-), es inevitable que en algún momento su naturaleza pueda más que nuestra persona. Que sea él quien decida sobre su vida, en vez de nosotros.

 

La diferencia no radica en que suceda o no, sino en lo que pase a continuación.

El problema de que nosotros seamos siempre los que pretendamos controlar al caballo y, peor aún, que lo hagamos por la fuerza, es que cuando lo perdemos, lo perdemos del todo. Es decir, no tenemos comunicación con él, por lo que nuestro control pasa a ser nulo.

Y en ese momento dependemos únicamente de la capacidad de autocontrolarse de un animal que tiene muy poco autocontrol.

La defensa del caballo consiste en echar a correr antes de pararse a pensar, es la forma en la que ha sobrevivido hasta nuestros días y está en su naturaleza ser así. Pero después de haberse alejado suficientemente del peligro, normalmente para y se da la vuelta para analizarlo.

El problema es cuando el caballo está siendo manejado de forma que está acostumbrado a obedecer y no tener opciones de decisión, pues entonces no tendrá autocontrol. Es más, si al miedo añadimos la repentina y nueva sensación de libertad, le puede hacer reaccionar todavía peor y entrar en pánico, pues no sabe cómo manejarla. No olvidemos que el caballo es un animal de manada, que vive y reacciona en función a lo que hagan los demás.

Esto es lo que sucede, por desgracia, muchas de las veces. Por eso hay tantos accidentes y una mortalidad tan alta en el mundo del caballo. El placer se torna en desgracia. Aunque no acabe en accidente grave, una caída en esta situación es, en muchos casos, el motivo por el que la gente deja de montar para siempre. Lo que es una pena, porque tiene solución: cuando vuelvas a casa, bájate y enséñale a tu caballo a controlarse por sí mismo.

 

Entrenando el libertad

Ronnie paraguas

La ventaja del entrenamiento con el clicker, es que se entrena al caballo en libertad. Desde el principio, se acostumbra al caballo a tomar pequeñas decisiones. Y su autocontrol se va construyendo, igual que su seguridad en si mismo. Y cada vez va teniendo más libertad, puesto que como colabora contigo, pides y le dejas hacer a él las cosas. Se acostumbra a ser libre para decidir, y a escucharte.

Esto no va a evitar que en algún momento puedas encontrarte en una de estas situaciones en las que pierdes el control (aunque cada vez resulten más difíciles). Pero lo que cambiará será lo que suceda después. Si has ido entrenando, cuanto más autocontrol tenga el caballo de si mismo:

  • por un lado, el riesgo será menor, pues será el propio caballo quien se controle antes y pare para analizar la situación
  • por otro, se reducirá el tiempo sin control, pues será capaz de “enchufar” el cerebro racional antes (y, a partir de ahí, de escucharte).

Este “pequeño matiz” puede suponer la diferencia entre un susto y una desgracia. Entre una situación que se resuelve contando a tus amigos orgulloso lo bien que ha reaccionado tu caballo, o contigo en el suelo.

 

¿Cómo lo entreno?

No es difícil, pero tampoco algo que se consiga de la noche a la mañana. La metodología del entrenamiento con el clicker se basa en ejercicios sencillos, que se van complicando a medida que caballo y entrenador van mejorando sus habilidades, y su comunicación para trabajar juntos.

Ya desde el principio se nota un cambio en el caballo y en su relación contigo, si bien este autocontrol del que hablamos, no se comienza a notar antes de varios meses de entrenamiento. Y a partir de ahí, va mejorando cada vez más, con tiempo, entrenamiento y paseos. Es un recorrido a largo plazo.

No es necesario cambiar la forma de montar o tus rutinas. Basta añadir 5 ó 10 minutos aquí y allá para entrenar con el clicker. Ya sólo con esto se empiezan a ver los primeros resultados. Incluso aunque dejes de entrenar. Los caballos tienen mucha memoria y no olvidan lo que se les enseña bien.

Si quieres empezar ya a aprender a entrenar a tu caballo con el clicker, puedes apuntarte al curso online:

Curso Fundamentos

 

 

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