La diferencia entre “aceptar” y “estar listo”.

En el día a día de la vida con un caballo, hay bastantes situaciones en las que tiene que aceptar cosas que no le resultan muy agradables, en mayor o menor medida. Por ejemplo, vacunarlos, desparasitarlos, limpiarles los cascos, ponerles una cabezada, etc. Por nuestra seguridad y su salud, es necesario que lo hagan, pero la forma de entrenarlo marca una diferencia fundamental.

El siguiente video ilustra esta diferencia. El primer día, el caballo acepta que acerquemos una jeringuilla a su cara. El segundo día, nos indica que está listo para que lo hagamos. Es la diferencia entre pasivamente aceptar lo que te hagan, o activamente prepararte para ello.

Para preparar un caballo para la desparasitación, lo primero que buscamos es poder conseguir meter una jeringuilla en su boca. (Después lo mejoramos dejándola más tiempo, etc). El primer día, la pregunta que le hicimos es: “¿puedes mantenerte quieto mientras acerco esta jeringuilla a tu cara?”. Si la repuesta era “si”, clic+premio. Primero pedimos al caballo que se coloque en la postura de educación, con la cabeza al frente. Y premiamos si la mantiene en esa posición mientras vamos acercando la jeringuilla poco a poco. Una vez tocamos la mejilla (normalmente le resulta más fácil que la boca), vamos bajando hasta la comisura de los labios. También se practica mantenerla más segundos en cada sitio.

El segundo día, la pregunta era: “¿estás listo para que te ponga la jeringuilla en la boca?”. El caballo muestra cuándo está listo, manteniéndose quieto unos segundos en la postura de educación. Esperamos a que esté listo, y entonces acercamos la jeringuilla a la boca. Es una cuestión de matiz, a veces de una fraccion de segundo, y al principio puede costar verlo, pero marca la diferencia. (Una ventaja de esto, es que uno llega a conocer a su caballo mucho más a fondo).

Al no tener la cabeza sujeta, el caballo decide si está preparado o no, y es consciente en todo momento del proceso. De esta forma evitamos las situaciones en las que, de alguna manera, “engañamos” al caballo para poder desparasitarlo una vez, pero la siguiente ya no funcionará y normalmente será peor.

Nota: Marengo es un caballo de 17 años que ha sido desparasitado regularmente sin problemas a lo largo de toda su vida. Este video lo grabé para ayudar a una alumna a entender el proceso, aprovechando unos días de fuerte viento en los que no se podía trabajar con los caballos en el exterior (de ahí el ruido ambiente). De paso pensé que sería interesante ver cómo reaccionaba el caballo si no estaba sujeto por una cabezada. Como vemos, si tiene opción a elegir, dejará de funcionar, y habrá que empezar desde el principio. En este caso, el proceso que se ve sólo llevo un par de días, con dos o tres sesiones de 5 minutos cada día. El primer día, hacía bastante viento y el caballo estaba nervioso. El segundo día, además de viento, caía una fuerte lluvia, y aún así, el caballo está mucho más calmado y auto-controlado.

Si el caballo previamente es reacio a que lo desparasiten, este proceso durará más, y cuanto más tiempo le demos para que lo vaya superando lentamente, mejor.

2 comments

  • joaosantana

    Cuando recompensamos el caballo con aperitivos, no estamos enseñando al caballo a morder?

  • Marta Lorenzi

    Hola Joao, no, si se entrena correctamente y se enseña al caballo desde el principio a no morder (ver “postura de educación” o “postura de control” en la sección de entrenamiento).

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