Entrenando a superar miedos

Habituar a los caballos a las cosas que les asustan es bueno. Entrenarlos a superar su miedo por ellas, es todavía mejor.

El entrenamiento con el clicker va mucho más allá de enseñar “trucos”, sus ventajas son mucho más profundas. El caballo aprende, se transforma, mejora.

Cuando entrenas, el caballo puede ser activo o pasivo. Si es pasivo, “soporta” que tú hagas cosas a su alrededor, sobre él, o que inciden en él. Se acostumbra a permanecer en calma, pero no aprende. Si es activo, sí aprende.

Cuando habitúas, aprende a no asustarse de una cosa. Cuando entrenas con refuerzo positivo, aprende a superar su miedo si se asusta de algo.

El problema es que los caballos no generalizan (hoy puede haber una cebra detrás de un matorral, pero mañana puede ser un león). Pueden no asustarse de las cajas azules, pero sí de las amarillas. O no asustarse de una caja en la cuadra, pero sí en el campo. Desde luego, habituarlos en la mayor medida posible siempre es bueno, y cuantas más cosas soporten, más fácil les resultará acostumbrarse a otras. Pero por mucho que entrenemos, siempre habrá un “peligro” nuevo, bien porque sea algo que no hemos entrenado, bien porque es más grave (las bicis pueden estar superadas, pero los tractores quizás no), bien porque se juntan varios factores (un día de viento, pasas al lado de una caja, y aparecen varias bicicletas).

La ventaja de entrenar con el clicker, es que el caballo es activo, no pasivo. Entrenas en libertad, y es él quien toma la decisión de acercarse al objeto, no eres tú el que le acerca el objeto a él. Cada una de las veces que repite este movimiento, ganas las siguientes cosas:

  • se acostumbra a ese objeto en concreto
  • hace el esfuerzo de superar su miedo y decide acercarse: es lo que creará esta actitud en el futuro. Cuando se encuentre ante un objeto o situación que le dé miedo, intentará acercarse a él, aunque le cueste, en vez de huir de él.
  • con cada clic, aumenta su autoestima: el clic es el sonido de la victoria (“¡bien, lo has conseguido!”) y cada vez que suena porque ha tocado el objeto, se siente más confiado, más seguro de si mismo (quizás más orgulloso de si mismo).

Todo esto hace que realmente se transformen interiormente y, poco a poco, se van convirtiendo en caballos más valientes y confiados.

Hoy hacía viento, y he aprovechado para sacar el paraguas. En el siguiente vídeo, se puede apreciar lo que he explicado más arriba. Los dos caballos estaban acostumbrados a los paraguas, pero un paraguas que “toma vida propia” un día de viento, es otra cosa. Así que he aprovechado para entrenar con esta dificultad añadida. Y se ve cómo los dos se asustan, y su reacción de alejarse, parar, darse la vuelta… acercarse de nuevo e intentar tocarlo. Ahí es cuando se produce el verdadero entrenamiento, no cuando tocan el paraguas, sino cuando intentan tocarlo, cuando vencen su miedo y se van acercando cautelosamente. Esa lucha interna que se produce en ellos, y que superan, es la que les hace más valientes en cualquier situación, no sólo frente a un paraguas.

 

 

 

 

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