Convirtiendo los “peligros” en aliados

El otro día me sucedió una cosa interesante paseando con mi caballo que me gustaría compartir, ya que analizándolo me di cuenta de algo importante. Y es que cuando se ha entrenado suficientemente, un “peligro” puede llegar a actuar en beneficio nuestro.

Lo que sucedió fue muy sencillo. Pasábamos por un paso estrecho, una zona de esas por las que no les gusta pasar, y el caballo iba bastante tenso y andando muy rápido (tenía que hacer un esfuerzo con mi cuerpo para mantenerlo a paso). Y justo en medio del camino… una bolsa blanca de plástico. Típico, ¿verdad? Como Marengo está muy acostumbrado a pisar plásticos y todo tipo de superficies, ya que lo hemos entrenado mucho, tenía curiosidad de ver qué hacía. Con el plástico sabía que podía, pero era añadir una dificultad más al ya de por si peligroso camino, y estaba muy nervioso de entrada, así que con las dos cosas no sabía si podría.

Cuando llegamos al plástico, le dejé hacer, dejándole las riendas largas (siempre lo hago para que pueda investigar) y me limité a observar. Y lo que hizo fue pararse delante, bajar la cabeza, olerlo, pisarlo y, quedándose encima, ponerse a comer hierba. Él solo completó todo el proceso de entrenamiento: orden -> acción -> clic -> premio (bueno, sin el clic). Y lo mejor fue que después de comer hierba un poco mientras yo me reía y le felicitaba (un par de minutos), seguimos mucho más tranquilos y relajados.

Es decir, que el plástico, que en teoría debería haber actuado como un “peligro” añadido, actuó como todo lo contrario, algo conocido y reconfortante, algo “casa”. Y no sólo porque los plásticos “molan” porque es donde recibes zanahorias (por ahí se empieza), sino porque es una dificultad que sabes gestionar, sabes qué tienes que hacer (porque ya lo has hecho en casa muchas veces) y eso te da tranquilidad. Y entonces deja de ser algo negativo y se convierte en algo positivo, en una referencia a la que agarrarte.

5 comments

  • Pingback: Los comportamientos aprendidos | elcaballoyelclicker

  • felicidad

    genial felicidades, una logica aplastante

  • rmoreira

    Genial!! me ha encantado, vaya manera de gestionar emociones la de Marengo, un gran trabajo por tu parte Marta 😉

    Leyendo el artículo me ha surgio una curiosidad, en el caso de los perros, una manera de ayudarles a gestionar el estrés durante una sesión de trabajo (ya sea de clicker o no) es lanzarles trozitos de comida al suelo para que los busquen, ya que a través del olfato consiguen relajarse y así controlar una situación que pueda provocar estrés, ¿podría ser que en el caso de los caballos suceda algo parecido?, me explico, ¿podría ser que Marengo además de para obtener su click+premio se pusiera a comer para así poder gestionar más esa carga emocional?

    • Marta Lorenzi

      Si, es justo así. Por eso uno de los movimientos base en el entrenamiento de caballos con el clicker es bajar la cabeza.
      En los caballos, no sólo actúa igual que en los perros sino que, además, la posición de la cabeza en el suelo es su posición de calma, cuando están comiendo y tranquilos (si se alertan, la suben). Por ello, bajar la cabeza les ayuda a calmarse.
      Y sí, es verdad que mascar comida también les ayuda. En el caso de Marengo, cuando tiene que pasar por un sitio que le asusta, antes se va al matorral más cercano y coge un puñado de comida. Le ayuda pasarlo “con la boca llena”. En ese caso no es un premio, es su “herramienta” para ayudarse, y yo le dejo hacer.
      Escribí un post sobre eso: “Bajar la cabeza” te puede salvar la vida.
      ¡Gracias por tus comentarios!

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